1
may
2011

Postergar

Eso de “postergar”

 

Después, más tarde, más adelante, otro día, la semana que viene, cuando me jubile, cuando me sienta mejor…” solemos decir con mucha frecuencia, sin darnos cuenta de que muchas veces estamos dejando pasar las oportunidades que nos da la vida para “LO IMPORTANTE”.

Hace veintiún días, falleció el “Sr. Marioni”. Así le decíamos todos a quien fuera Director de la Escuela Nº 448 de Calchaquí (Prov. Sta. Fe- Argentina) en el período 1962 – 1992 y a quien acompañé como Vicedirectora durante dieciocho años de mi vida laboral (entre 1973 y 1991).
Su inesperada muerte nos sorprendió a todos. Yo “estaba por ir” a visitarlo, a conversar con él, a recordar anécdotas de nuestra labor de conducción de tantos años. Así se lo había dicho yo, en este verano, a su esposa. Y había preparado fotos y algunos papeles de esa época. Mas el tiempo fue pasando y el Sr. Marioni se FUE inesperadamente de este mundo de formas, donde seguimos postergando, donde seguimos dando vueltas alrededor de lo superfluo, de lo vano, de lo efímero, y dejamos pasar LO IMPORTANTE, LO ESENCIAL, LO QUE PERDURA MÁS ALLÁ DEL TIEMPO Y DE LAS FORMAS. Yo me quedé con el “estaba por ir”…

Entonces me acordé de este texto de Leo Buscaglia. Releí el poema “Las cosas que uno no hace“, del que habla el autor en este breve relato y pensé que viene bien para reflexionar sobre nuestras actitudes, sobre eso de postergar siempre todo. Él se refiere a “postergar” especialmente a las personas que amamos, pero creo que se puede aplicar a todas nuestras relaciones: formales, informales, laborales, familiares, estrechas, distantes… Por eso lo voy a compartir en este blog, como una “receta para el alma”, y como una manera de hacer pensar a todos los que tenemos “cosas importantes” por hacer y que no las hacemos porque “no tenemos tiempo”, porque es mejor “otro día” que a veces nunca llega…

He aquí la transcripción del texto:

Hace poco dos alumnos fueron asesinados en nuestro campus. Salían de una fiesta donde se habían divertido muchísimo, cruzaban los jardines ¡e insensatamente recibieron un balazo en la cabeza! Todavía no se sabe por qué ni quién lo hizo. Ambos habían sido alumnos míos en una época, una chica muy bonita y un muchacho fantástico. Cuando leí la noticia, lo primero que pensé fue: “Ojalá les haya alcanzado el tiempo que tuvieron para vivir todo”. Es una pena pensar en aquellos que han invertido tanto tiempo en el mañana. No sabemos lo que nos puede pasar en el próximo instante, y ese instante puede perderse para siempre.

Una chica me entregó un poema con permiso para compartirlo con ustedes. Quiero leérselo porque ahí se explica eso de postergar siempre todo, especialmente a las personas que amamos. La autora prefiere permanecer en el anonimato, y ha titulado su poema “Las cosas que uno no hace”.

¿Recuerdas el día en que te pedí prestado tu auto nuevo y te lo abollé?

 Pensé que me matarías, pero no lo hiciste.

¿Recuerdas cuando te arrastré a la playa, y me advertiste que llovería y así fue?

Creí que me retarías: “Yo te lo había dicho”. Pero no lo hiciste.

¿Recuerdas cuando volqué la torta de fresas sobre la alfombra de tu casa?

Creí que me golpearías, pero no lo hiciste.

¿Recuerdas cuando me olvidé de advertirte que el baile era de etiqueta y apareciste en jeans?

Pensé que me abandonarías, pero no lo hiciste.

Sí, hubo muchas cosas que no hiciste.

Sin embargo me soportaste, me amaste, me protegiste.

Yo quería resarcirte por muchas cosas cuando volvieras de Vietnam.

Pero no lo hiciste.

Hay que abrazar la vida a cada instante. No pierdan el tiempo lamentándose por el pasado; el pasado ya acabó. Hay que perdonar el pasado y a la gente que nos hizo daño.

No pasarse la vida acusando y lamentándose. Odio a la gente que vive quejándose por lo que le hicieron los padres. ¿Saben lo que hicieron sus padres? Lo mejor que podían hacer, lo único que sabían y podían hacer. Nadie se propone hacer daño a su hijo adrede, a menos que sea un psicótico.

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No importa a quién haya uno herido, siempre y cuando hayamos aprendido a no volver a herir más. No importa qué errores hemos cometido en tanto no volvamos a caer en ellos nunca más, mientras estemos dispuestos a tomar nuestra vida entre las manos, besarla y construir a partir de allí. Entonces habremos crecido. ¡Eso es la vida!

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(…) Suelo darles a mis alumnos como tarea que respondan esta pregunta: si sólo les quedaran cinco días de vida, ¿cómo los pasarían y con quién? (…) “Si me quedaran cinco días de vida, les diría a Fulano y Mengano que los amo”. ¡Díselo ahora! (…) ¿Qué estás esperando?

Sin embargo estamos protegidos contra la muerte del mismo modo que nos protegemos contra la vida (…) La muerte nos enseña el valor del tiempo. La muerte nos enseña a mirar y ver… a comprender que los seres que amamos no serán los mismos todo el tiempo. ¡Ya no nos miramos más unos a otros! Estamos tan ocupados haciendo cosas que no nos queda tiempo para mirarnos. No estaremos aquí para siempre. No seremos los mismos mañana por la mañana. Muchos de ustedes tienen hijos en edad de casarse y, cuando ellos se marchan, uno advierte que nunca tuvo tiempo de verlos crecer. ¡Tan atareados estábamos haciendo cosas  para ellos que no nos tomamos el tiempo necesario para mirarlos!

Dije esto en una conferencia una vez, y dos señoras se miraron con lágrimas en los ojos. Luego una de ellas confesó: “Hace tanto que no miro a mi hijo que no podría reproducir su rostro”. La otra mujer admitió lo mismo. Se fueron, entonces, de la conferencia, volvieron a sus casas a unos sesenta kilómetros de distancia, ¡y en plena noche fueron a despertar a sus hijos! Los chicos les preguntaron qué estaban haciendo, qué pasaba. Las madres les respondieron: “Cállate, que quiero mirarte”. ¡Por Dios, no dejen de hacerlo!

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Autor: Leo Buscaglia
Obra: “Vivir amar y aprender

 

El autor sigue reflexionando sobre el valor de la vida, sobre la aceptación de la muerte, sobre la importancia del AMOR en todas nuestras relaciones y en todo lo que hacemos, sobre nuestra responsabilidad de dar… En fin:  Creo que este libro de Leo Buscaglia tendría que ser leído por todo aquel que quiera ser mejor persona, pero fundamentalmente, por los docentes de TODOS los NIVELES y MODALIDADES. También debieran leerlo los padres, quienes son los primeros maestros.

Leo Buscaglia ha recorrido el mundo difundiendo su mensaje positivo, alentando a la gente a creer en sí misma y a aceptar el desafío de la vida. “Nada de lo que digo es original”, afirma Buscaglia, “seguramente se ha dicho antes y mejor. Pero creo que debe ser repetido una y otra vez… Sé que hay odio, fealdad y desesperanza en el mundo. Pero pienso que acentuando la alegría uno puede mejorarlo”.

Que el contenido de este texto pueda servirnos a todos los que lo leamos para reflexionar sobre nuestras actitudes e intentar cambios si así lo creemos.

Agradecimiento especial:

Quiero agradecer desde este blog a Héctor Manni, actual profesor  en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Univesidad Nacional del Litoral,  quien estuviera a cargo de la Cátedra Lengua y Literatura en la Escuela de Comercio de Calchaquí, Prov. Santa Fe, Argentina, allá por los años 80. Es un gran profesor, amante de la EXCELENCIA en educación. Sabe brindar a  sus discípulos LO MEJOR de sí. Es brillante en lo suyo, un estudioso nato, investigador incansable de la Lengua y la Literatura y una GRAN PERSONA.

Todos sus alumnos de Calchaquí lo extrañaron muchísimo cuando, en 1986,  se fue trasladado a la ciudad de Santa Fe. En esa época, los pocos profesores de Letras que había en la zona  no alcanzaban para cubrir todas las vacantes que se iban produciendo. Entonces, él sugirió mi nombre a la Dirección de esa Escuela para que yo tomara sus horas en el establecimiento educativo. Y él mismo vino a mi domicilio para hacerme la propuesta (tarea que acepté por poco tiempo ya que, si bien siempre me había gustado Lengua , no me sentía capaz de asumir con idoneidad la suplencia porque no tenía yo todas las competencias necesarias para desempeñarme eficientemente en la cátedra, y no era fácil reemplazarlo a él, justamente. Héctor Manni no había sido un profesor más…Y yo ni siquiera tenía el título de profesora de Letras).

Recuerdo que llegó a casa con un libro en sus manos: “Vivir, amar y aprender”, de Leo Buscaglia. Yo me quedé anonadada, sin palabras… Ya me había sentido halagada, privilegiada con la visita del gran profesor ¿Y además, un libro de regalo para mí? No podía creer que Héctor Manni confiara en mi capacidad para reemplazarlo en la Escuela de Comercio ¡Qué ser tan especial, este Hector!¡Cuánta sensibilidad en su alma de docente!¡Cómo quiso a sus alumnos de la Escuela de Comercio! Y de eso habla Leo Buscaglia en su libro: del AMOR  y del RESPETO hacia los niños, hacia los jóvenes ¡Me fascinó esa lectura! Tanto es así que “Vivir, amar y aprender” me acompañó en toda mi carrera docente. Y hoy, ante el fallecimiento inesperado de quien fuera Director de la Escuela Nº 448, Eduardo Hugo Marioni, también me acordé del libro que me regaló el profesor Manni y de lo que dice Buscaglia sobre “Eso de postergar” y quise compartir mis reflexiones en este blog.

¡Gracias, Héctor Manni!¡Gracias por haberme valorado tanto! ¡Gracias por “Vivir, amar y aprender”. Sé que sigues siendo un GRAN PROFESOR. Y que por tu CAPACIDAD  y TRAYECTORIA has llegado a ocupar importantes cargos en la Universidad. ¡Gracias en nombre de los niños, de los jóvenes y de los docentes que tuvimos el privilegio de conocerte!

Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

 

 

 

 

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4 respuestas a Postergar

  1. Jorge Adrián Argüello dijo:

    Gloria cuanto de verdad hay en tu publicación, cuantas cosas postergamos y después se nos pasa el tiempo. Eduardo Marioni no condujo una escuela, fue un tutor de vida
    Desde la 448 aprendimos valores democráticos desde la confección de listas para la organización, conservación y promoción de nuestra biblioteca, donde cada uno ponía lo mejor de si al servicio del resto. Hasta la formación personal, como asiduo visitante de la dirección escuche de su boca frases que me sirvieron y sirven en mi tránsito por la vida..

    “NO HAY DIFICULTADES FÍSICAS SI SE CULTIVA EL CEREBRO.”

    “NO TE ESTOY RETANDO NI CASTIGANDO, TE PONGO EN UN BOLSILLO FUTURO Y EN EL OTRO HOMBRÍA DE BIEN.”

    Estas y otras son solo una parte de las que podrían formar un anecdotario de las acciones que desarrollaba el cuerpo docente todo bajo su dirección. Seguramente vos podrás abundar más en ellas después de tantos años a su lado.

    Es cierto, Eduardo hoy ya no esta entre nosotros, pero no partió porque si, solo fue a ocupar su lugar en otra escuela y así darnos la oportunidad de continuar con nuestra progresión.

    • ¡Hola, Jorge!

      ¡Qué profunda tu reflexión! ¡Cuánta gratitud en tu alma! Tu paso por la 448 no ha sido en vano. Evidentemente, la presencia de Marioni ha dejado huellas en tu ser. ¡Gracias por estas hermosas palabras! Ojalá las pudieran leer su esposa, sus hijos y sus nietos. Sé que el “Sr.Marioni”, PRESENTE en PLANOS SUTILES, percibe absolutamente tu HOMENAJE.

      Yo aún estoy como en una nebulosa… Me cuesta creer que “partió”, que no vamos a poder recordar anécdotas vividas, momentos compartidos en esa querida escuela… Fueron veintitrés años… (cinco como maestra y dieciocho como vicedirectora).

      Y yo también quería decirle ¡GRACIAS!, porque me permitió CRECER en lo pedagógico y me dio LIBERTAD para hacer todo lo que yo quería por el bien de los niños y de la escuela toda. CONFIÓ EN MÍ, ME APOYÓ EN TODO…, ME VALORÓ MUCHÍSIMO y eso es algo de lo que jamás me voy a olvidar. Éramos diferentes y hubo disenso entre nosotros… Hoy, a la distancia, agradezco las diferencias porque gracias a ellas me fui haciendo fuerte… A él le gustaba la EXCELENCIA, el ORDEN, el RESPETO, la PUNTUALIDAD. Vos también coincidirás conmigo en esto.

      En fin, Jorge… Habría ¡tanto para decir! Lamento que él no haya podido escuchar esto ¡EN VIDA! Pero, bueno… Por eso fue mi reflexión, al publicar este texto de Leo Buscaglia… Que pueda servirnos para NO POSTERGAR, PARA NO DEJAR PASAR UN ABRAZO, UN SALUDO, UN LLAMADO, UNA SONRISA, UN “AQUÍ ESTOY”, UN “PERDONAME” O “TE PERDONO”…

      ¡Gracias, Jorge! Me diste, sin que vos te lo imagines, la oportunidad de decir todo esto… ¡Gracias! Que la VIDA te llene de oportunidades para sentirte bien. Sé feliz HOY. No te olvides. No pienses tanto en MAÑANA… LA VIDA ES HOY!!!

      Un abrazo enorme… Tu “maestra de Lengua”

  2. patricia marioni dijo:

    Gracias!!!!!! No te contesto por mail porque no lo puedo usar en este momento. Acabo de leer tu respuesta sobre las almendras y lo de mi papá. Gracias es lo que me vino al corazón para decirte. Mi padre está presente en mi vida todos los días y lo amo. Lo extraño más ahora que cuando habitaba este lado de la vida. Pero él está, siempre. Gracias! Me encantó lo tuyo. Para mí la muerte de mi papá también fue sorpresa, hacía un año que no veía. Gracias!!!! Y bien lo tuyo, excelente tu blog. Sólo espero estés feliz. Siempre recuerdo cuando trabajabas en la escuela y yo paseaba tu hija bebé en ese coche grande, de color blanco, por la plaza.Besos!!!!

    • Querida Patricia:
      ¡Gracias a vos, tan amorosa y llena de gratitud! Todos pasamos por esta vida para aprender, para evolucionar… Fue ¡un honor! para mí, haber sido vicedirectora de la 448 cuando tu padre era director. Hemos sido dos personas diferentes, pero con un alto objetivo común: LO MEJOR PARA LA 448 Y PARA LOS NIÑOS… ¡Todavía me cuesta entender que todos estamos de paso, que no debemos dejar pasar el “hoy” para hacer algo que deseamos, que queremos y que, ES BUENO QUE LO HAGAMOS! Por prepararme tanto para ir a visitarlo, se fue sin avisar… Y yo quería mostrarle fotos, recordar ¡tantos momentos y tantas anécdotas! que hemos compartido, reírnos mucho, como también nos reíamos… Pero, la vida es así. Por eso tenemso que tener muy claro que no debemos “portergar” nada. Hay que vivir “aquí y ahora”, dejando pasar todo lo que no sea armonía, paz, amor, tranquilidad, alegría.
      Soy feliz, Patri. Aprendí que la felicidad no es la meta sino el camino, que se construye a cada instante y que está dentro de cada uno de nosotros. Hay que dejar pasar todos los agravios, los rencores, las emociones negativas que también nos habitan… Bien lo dice Santa Teresa: “Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. Con la paciencia, todo se alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”.
      ¡Gracias por tus palabras y por visitar mi blog! Desde aquí, como verás, sigo haciendo un poco de docencia…
      ¡Mi abrazo enorme! y ¡sé feliz!
      Gloria

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