22
jul
2011

Agua: Ingerir poca agua es causa de enfermedades

Por qué ingerir poca agua es causa de tantas enfermedades 

Muy pocas personas ingieren hoy día la cantidad de agua que el organismo necesita para su correcto funcionamiento.

Se trata de un elemento vital que no puede sustituirse con zumos,  refrescos, colas, sodas, horchata, cerveza, vino, café, té o cualquier otra bebida. El agua no tiene sustitutivos válidos. Y el cuerpo necesita un mínimo de dos litros para realizar todas sus funciones corporales. No ingerirlos puede ser, de hecho, la causa de numerosas dolencias.

El dato lo adelantamos ya en un reportaje anterior; en esta ocasión profundizamos en el asunto y explicamos por qué la falta de agua es causa de tantas enfermedades.

Aunque el doctor F. Batmanghelidj es iraní – nació en Teherán  en 1931 – estudiaría el bachillerato en Edimburgo (Escocia) formándose posteriormente como médico en la Escuela de Medicina del Hospital St. Mary de Londres donde al acabar la carrera ejercería inicialmente su profesión. Años después  regresaría a su país donde, con el tiempo, pasaría a hacerse cargo del centro médico de caridad más grande de Teherán, lugar donde le pillaría la Revolución de 1979. Aquellos confusos momentos de euforia y feroz antioccidentalismo llevarían al nuevo Gobierno revolucionario a ordenar numerosas persecuciones de las que no escaparía Batmanghelidj al que se acusaría falsamente de numerosos delitos, excusa que sirvió   para que se le confiscaran todos sus bienes y se le encarcelara en Evin preparándose su ejecución, una sentencia que se vería aplazada “sine die” al entender pronto los ”guardianes de la revolución” que les era más útil como médico de la prisión.

Pues bien, sería la falta de medios con los que tendría que afrontar su trabajo en la penitenciaría lo que le llevaría a descubrir algo muy importante – más bien trascendente – que no le habían enseñado cuando estudió Medicina. Él mismo cuenta que un día tuvo que atender a un preso que sufría enormemente a causa de una úlcera péptica y cómo, al carecer de medicamentos, pudo ofrecerle sólo consuelo y agua. Fue entonces cuando comprobaría, con asombro, que la simple ingesta de dos vasos grandes de agua hacía desaparecer en sólo 8 minutos el fuerte e intenso dolor abdominal que aquel hombre padecía. Una mejoría que se mantuvo posteriormente bebiendo  sólo agua.

Batmanghelidj dedicaría los 25 meses siguientes a preguntarse cómo había sido posible aquello y a averiguar hasta qué punto el agua era importante en el estrés – un problema habitual en la prisión – así como en otras muchas patologías. Sin embargo, sería entonces llevado a juicio donde tuvo que responder de  ¡32 cargos! – un número tan disparatado de delitos que ni precisa argumentar su falsedad – siendo condenado a muerte. Sólo que este médico brillante utilizó entonces un argumento que incluso a aquellos revolucionarios fanáticos les pareció lo suficientemente convincente como para conmutarle la pena: su tratamiento de las úlceras pépticas con agua Y le perdonaron la vida para que pudiese seguir investigando.

Es más, aquel texto sería publicado en 1982 en el Diario del Consejo Médico iraní y Batmanghelidj sería liberado lo que le permitió huir del país pocos meses después. Al año siguiente - exactamente en junio de 1983 – ese mismo artículo vería otra vez la luz, esta vez en la Revista de Gastroenterología Clínica; y resultó tan sorprendente su contenido en Occidente que merecería incluso un comentario en la sección de Ciencias del New York Times.

Batmanghelidj estaba tan persuadido de la importancia de su descubrimiento, de lo que puede prevenir y curar la simple ingesta de agua, que ese mismo año de 1983 crearía su Fundación de lo Simple en Medicina como vehículo para cambiar nada menos que ¡la actual estructura sanitaria! Y sólo cinco años después – en 1987 – presentaría los resultados de sus nuevas investigaciones ante un selecto grupo de investigadores del cáncer en Grecia con el sugerente título de El dolor, una necesidad para el cambio de paradigma.

INTENTANDO CAMBIAR EL PARADIGMA MÉDICO

A partir de entonces este notable médico iraní dedicaría los siguientes años a investigar el papel que juega el agua – y, sobre todo, su carencia – en los distintos trastornos del metabolismo del cuerpo. Y a explicar a sus colegas sus  descubrimientos para que supiesen que el origen de muchas enfermedades no es otro que una deshidratación crónica del cuerpo, es decir, una insuficiente ingesta del agua que el organismo requiere diariamente. Encontrándose – como tantos otros colegas que en su momento rompieron también los esquemas de lo establecido – con el escepticismo, la incomprensión e, incluso, el desprecio, actitudes que caracterizan a los  ignorantes… y a quienes, sabiendo que lo se dice es cierto, procuran que la información no se difunda para que no mermen los multimillonarios ingresos de todos esos fármacos paliativos que, aunque no curan nada, abarrotan las estanterías de las farmacias de todo el mundo.

Él mismo lo narra en el prefacio de su libro Su cuerpo reclama agua a gritos en el que denuncia además que la estructura sanitaria actual sólo busca vender productos que los médicos saben que no curan nada y que recetan sólo porque se les ha hecho creer que no se puede hacer otra cosa y no hay solución para muchas de las enfermedades que tratan, la mayoría catalogadas por la Medicina de “etiología – o causa - desconocida”. A fin de cuentas, los grandes laboratorios farmacéuticos sólo investigan lo que puede producir beneficios… pero sin resolver la enfermedad. Porque toda enfermedad para la que se encuentra cura es una enfermedad que deja de producir beneficios a la industria farmacéutica. Y ésta lo que busca no es sanar a la gente sino ganar dinero con las enfermedades vendiendo paliativos.

Que una verdad tan simple no la entienda aún la gente – o no la crea – demuestra la fuerza de la propaganda y la publicidad, lo que es posible por el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación.

No es el caso de Batmanghelidj, desde luego, quien también denuncia lo que en esta revista hemos dicho tantas veces: las facultades y escuelas de Medicina y los sistemas sanitarios de los principales países del mundo están manejados – unas veces abiertamente, sin disimulo, y otras de forma más discreta, desde la trastienda – por quienes controlan la industria farmacéutica (que son los mismos que controlan la industria petroquímica y la armamentística). ¿Se empezará pronto a indagar sobre el alquiler de conciencias individuales e, incluso, la financiación de algunos partidos políticos en todo el mundo?

Batmanghelidj denuncia, además, la actitud – y la ignorancia médica – de la mayor parte de sus compañeros de profesión que terminan optando – dice – por “incorporarse al negocio”. Y, sobre todo, la de los responsables de las principales instituciones sanitarias internacionales, especialmente las norteamericanas. De hecho, este médico desencantado de la mediocridad mental con que se ha encontrado en su deambular cuenta en el libro algunas de sus peripecias en ese sentido y cómo tanto la Asociación Médica Americana (AMA) como el National Institute of Health (NIH) norteamericano decidían no aceptar siquiera un diálogo para valorar la veracidad de sus afirmaciones, siendo una de las excusas para no entrar a debatir la cuestión que no había dinero para valorar si el agua puede prevenir o curar enfermedades. Fantástico argumento científico para decidir algo cuya demostración no requiere apenas inversión – se trata de dar simple agua – y que no entraña peligro alguno – el agua carece de efectos secundarios negativos. Y es que lo que Batmanghelidj asevera es simple pero absolutamente revolucionario: asegura que ¡la mayor parte de las enfermedades las causa la carencia crónica de agua! Es decir, son consecuencia de no beber la suficiente cantidad de agua cada día (lo reiteramos: diariamente). Obviamente, buena parte de los lectores pensará que eso no puede ser verdad, que no puede ser tan sencillo. Y, sin embargo, Batmanghelidj no hace esa afirmación de forma gratuita: la fundamenta científicamente.

Por eso no alberga la más mínima duda al afirmar con rotundidad que el agua es la mejor medicina natural para gran número de las llamadas enfermedades. Basta para constatarlo el hecho de que todas las funciones del organismo dependen del flujo de agua en el cuerpo. De ahí que lo que para muchos médicos es un “cuerpo enfermo” para Batmanghelidj no sea en muchas ocasiones sino un “cuerpo sediento” al que se puede devolver la salud dándole simplemente la cantidad de agua adecuada.

¿Tan difícil es de aceptar? Pues quizás le ayude recordar que el 75% de nuestro cuerpo es agua. Y que originariamente procedemos del mar.

Es más, nuestra sangre tiene la misma composición que el agua de mar. Luego, ¿cómo va a costarnos entender que la deshidratación crónica puede provocar el deterioro – a veces de forma irreversible – de numerosas funciones orgánicas? ¿O es que desconocemos que los múltiples papeles químicos que se desarrollan en nuestro cuerpo son imposibles si no hay agua suficiente?

Los médicos, evidentemente, lo saben. Pero suelen olvidarlo cuando atienden a sus pacientes. O quizás sea verdad la afirmación de Batmanghelidj de que en realidad a sus colegas no se les ha explicado suficientemente los múltiples papeles químicos del agua en el cuerpo y que la deshidratación provoca a veces la pérdida de algunas funciones.

Pues bien, como quiera que cada función del cuerpo está regida y sujeta al flujo del agua se entenderá que el organismo la gestione muy cuidadosamente ya que es la única manera de garantizar que haya suficiente para que los nutrientes lleguen a todas partes y las distintas funciones bioquímicas tengan lugar. Obviamente, cuando eso no sucede, cuando no dotamos al organismo de suficiente agua, la que hay se destina a los órganos más vitales: cerebro, pulmones, hígado, riñones y glándulas tienen prioridad sobre músculos, huesos y piel en la distribución sanguínea. De ahí que si esa situación se mantiene durante largo tiempo haya órganos que puedan resultar afectados por la escasez:.
EL AGUA HIDRATA. LOS DEMÁS LÍQUIDOS, NO

Quizás piense usted que si el organismo precisara realmente más agua… le “avisaría” haciéndole tener sed. Y es cierto. Pero no lo es menos que en esta sociedad consumista son muchas las personas que cuando tienen sed… toman líquidos, no agua. Es decir, beben zumos y refrescos industriales, aguas carbonatadas, colas, sodas, gaseosas, horchatas, granizados, cerveza, vino, leche, café, té, alcohol, etc. Y tales líquidos no son sustitutivos del agua natural. Porque todas esas bebidas contienen agua, es verdad, pero en muchas los demás elementos que contienen son agentes deshidratantes. Es decir, cuando se ingieren, el organismo elimina el agua que contienen… y mucha más. Y es que todos poseen una fuerte acción diurética. Entiéndalo bien pues: el único líquido que realmente hidrata el cuerpo es el agua.

Batmanghelidj lo explica con numerosos datos. Por ejemplo, ¿qué sucede si bebemos mucho café o bebidas que contienen cafeína, como el té o las colas? Pues que los estimulantes que contienen provocan una fuerte acción diurética y además actúan sobre el sistema nervioso central sobreexcitándolo y privando al cuerpo de su capacidad para formar energía hidroeléctrica. Además, el exceso de cafeína anula la formación de moléculas ATP – las encargadas de proporcionar energía al cuerpo (vea el artículo sobre Sodi Pallarés en este mismo número para ampliar la información) – algo que afecta sobre todo al cerebro y causar fatiga crónica y cansancio del músculo del corazón a causa de su excesiva estimulación.

Cabe añadir que la creencia de que la “boca seca” es el único signo de deshidratación del cuerpo es falsa. Esa señal es en realidad – siempre según Batmanghelidj – “el último signo externo de una deshidratación extrema”. Es más, afirma con rotundidad que un cuerpo puede sufrir de deshidratación incluso aunque la boca esté totalmente húmeda.

En suma, es importante prestar tanta atención a la cantidad y calidad de lo que se come como a la cantidad y calidad de lo que se bebe. A este respecto, el doctor Batmanghelidj afirma que igual que tenemos “dolor de hambre” tenemos también “dolor de sed”; y en este caso el agua es la única sustancia efectiva para aportar alivio. En esas situaciones lo que quiere el cuerpo, lo que necesita, lo que pide, es agua y sólo agua.

CUANDO EL CUERPO TIENE SED… LOS MÉDICOS LE DAN FÁRMACOS

El doctor Batmanghelidj asegura, en definitiva, que una deshidratación crónica causa muy diferentes síntomas: dolor, picor, inflamación, hormigueo, etc. Y que en donde se manifiesten éstos depende de la zona del cuerpo en la que la escasez de agua sea más evidente. Asimismo, asegura que cuando esa deshidratación es prolongada el problema en esa zona se agrava y termina provocando una disfunción, una patología; lo que llamamos una enfermedad.

El drama, según Batmanghelidj, es que a los médicos no se les ha explicado esta cuestión tan simple y sencilla y se dedican entonces a acallar esos síntomas – que no son en realidad sino las señales de sequía del cuerpo – con productos químicos. Un tremendo error, porque no se ataca la raíz del problema y encima se intoxica el organismo con productos tóxicos que envenenan las células.

Para Batmanghelidj, pues, los dolores crónicos del cuerpo que no puedan ser explicados como una lesión o una infección deberían en primer lugar y sobre todo ser interpretados como señales de una reducción crónica de agua en la zona donde se localiza el malestar. Y esos dolores crónicos incluyen el dolor dispépsico (gastritis, duodenitis, úlcera péptica….), el dolor artrítico reumatoide, el dolor de angina, el dolor lumbar, el dolor de las piernas al andar, los dolores de cabeza – especialmente la migraña y los de la resaca – y las colitis. A su juicio, todas esas dolencias deberían tratarse sólo bebiendo abundante agua. No menos de dos litros y medio cada 24 horas durante algunos días. Los analgésicos lo único que hacen es ocultar la señal de deshidratación local y crónica del cuerpo.

La nueva verdad científica – dice Batmanghelidj – es que es el solvente – el agua – quien regula todas las funciones del cuerpo, incluida la actividad de todos los elementos que disuelve y conduce”, agregando que el cuerpo necesita como mínimo entre 6 y 8 vasos grandes de agua al día. Deberíamos  pues tomar diariamente uno o dos vasos de agua de 200 ml. nada más levantarnos de la cama, otro media hora antes de la comida y de la cena, y otro más dos horas y media después de cada una de ellas. Asimismo, se recomienda tomar entre dos y tres vasos más a lo largo del día.

¿CÓMO SABER SI ESTÁ DESHIDRATADO?

Como quiera que la “boca seca” no es sino el último síntoma, el que indica que el organismo ya no puede funcionar correctamente si no se le proporciona agua, le explicamos cómo saber si su cuerpo tiene sed según el doctor Batmanghelidj. Y es simple: fíjese en el color de la orina y compruebe si normalmente es incolora o ligeramente amarilla; si es así no hay problema. Ahora bien, si normalmente es amarilla oscura o, incluso, de color naranja usted se está deshidratando. Ese color oscuro significa que los riñones están trabajando duro para eliminar las toxinas del cuerpo y la orina está muy concentrada. Además, es verdad que los riñones tienen la habilidad de concentrar la orina pero esa capacidad no debe usarse en su estado límite como norma so pena de provocar daños en el riñón.

Batmanghelidj asevera también que cuando un cuerpo está deshidratado los procesos fisiológicos que se establecen son los mismos que cuando uno sufre estrés. Y es que la deshidratación es precisamente el principal estresante de toda materia viva.
EL PAPEL DEL AGUA

Batmanghelidj incide mucho en algo cuya importancia parecen ignorar – o no valoran en su justa medida – sus colegas: el hecho de que el agua no es simplemente el solvente, lo que llena el espacio entre la materia sólida (lo disuelto). La idea de que el cuerpo es como una gran “probeta” llena de sólidos de naturaleza diferente y el agua del cuerpo la materia que la envuelve pero cuyo papel es insignificante es un error tan grave que ha impedido comprender cómo funciona realmente el metabolismo. Aún hoy hay muchos médicos y científicos que siguen pensando que son las sustancias disueltas en la sangre y en el suero del cuerpo las que regulan todas sus actividades. Cuando, en realidad, sobre el agua – y sobre su papel en los procesos bioquímicos y bioenergéticos – no se ha sabido casi nada hasta hace muy poco tiempo (véanse los artículos publicados anteriormente). El hecho de que se trate de un componente abundante y normalmente fácil de obtener – la verdad es que no es así en muchos lugares donde el agua es un lujo – hizo que no se estudiara a fondo su papel y que no se tuviera en cuenta la posible implicación de su carencia en muchas enfermedades. Es decir, a quienes estudiaron inicialmente a fondo el funcionamiento de nuestro cuerpo se les escapó su importancia real y, sobre todo, lo que a nivel funcional implica su carencia continuada. Nadie, hasta Batmanghelidj, pensó que un organismo podía estar deshidratado y ser esa la causa de numerosos fallos o patologías. ¿Cómo iban a caer en ello si en el organismo el 75% es agua y ésta se encuentra en todas partes? No coligieron, sin embargo, que los líquidos con que mucha gente pretende apagar la sed e hidratarse… no sólo no cumplen ese cometido sino que además deshidratan, como ya hemos explicado. Y no cayeron en la cuenta tampoco de que precisamente porque el 75% del cuerpo es agua la importancia de que haya suficiente es aún mayor. El cerebro, por ejemplo, está constituido en un 85% de agua.

En suma, Batmanghelidj no duda de que la deshidratación crónica es en realidad la causa de buena parte de las llamadas enfermedades. Y argumenta que eso explica por qué la mayoría siguen siendo para muchos médicos y científicos de etiología o causa desconocida. Y por qué son incapaces de curarlas. “Basta consultar cualquier texto de medicina para comprobar que a la hora de explicar las causas de las enfermedades más extendidas todo es palabrería. Se utilizan centenares de páginas para terminar diciendo siempre lo mismo: etiología desconocida”.

Hoy casi todos los tratamientos médicos, salvo las infecciones que se tratan con antibióticos o la cirugía reparadora, son paliativos. Los médicos no saben curar un simple constipado o una gripe pero tampoco las alergias, la hipertensión, el asma, las úlceras pépticas, la artritis, el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple, el cáncer… y así un sinfín de ”enfermedades”. “¿Cuándo entenderán mis colegas -se pregunta Batmanghelidj – que la mayoría de las llamadas ‘enfermedades degenerativas’ se deben muy probablemente a una deshidratación crónica? ¿No les basta para constatarlo mi éxito al tratar sólo con agua a más de 3.000 pacientes que padecían úlcera péptica? ¿Por qué no entienden que lo mismo pasa con otras muchas patologías?¿Se debe esa resistencia al hecho de que lo que postulo hace evidente que la práctica de la medicina clínica se basa en una hipótesis falsa y en una premisa inexacta?”

Conviene aclarar de nuevo que Batmanghelidj se refiere siempre a una deshidratación crónica, a la falta de agua de manera continuada en el tiempo. Y que, consecuentemente, bastaría ingerir la suficiente cantidad de agua diariamente para evitarla.

Debe entenderse, asimismo, que la falta de agua puede llevar a una situación de deterioro físico que impida revertir el proceso de degeneración causado por su carencia. Por tanto, si bien la ingesta de agua prevendría en principio la aparición de la mayoría de las enfermedades y puede detener los procesos degenerativos en marcha … cuando el deterioro es total no  puede revertirse el problema de la misma manera que usted no puede recuperar una mano amputada. En cambio, sí puede detener el proceso degenerativo.

Obviamente, tampoco pretenda resolver su problema si padece un proceso degenerativo en diez días dedicándose a beber litros de agua. Se trata de rehidratar el cuerpo bebiendo agua suficiente cada día. No se equivoque.

Como el lector puede comprobar, el asunto es importante. De ahí que entendamos que deba ser explicado con más detalle. Como hemos comentado anteriormente, Batmanghelidj tiene fundamentadas científicamente sus aseveraciones y además las ha constatado clínicamente. Lo contaremos el próximo mes.

José Antonio Campoy (DISCOVERY DSALUD)

Extraído de:
http://www.concienciaplanetaria.es/Articulos/medicina/medicina.htm

Para leer el articulo en Discovery DSalud hacer clic en este enlace:
http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=671

Quién es José Antonio Campoy

José Antonio Campoy es el DIRECTOR DE LA REVISTA Discovery DSALUD que se publica mensualmente en España, y también se distribuye en Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Guatemala. Esta revista recoge en sus páginas información, noticias, reportajes e interacción con el lector, entre otras cosas, todo ello acerca de la salud en todos sus ámbitos, y como ellos mismos definen, sin rechazar ningún sistema fundamentado. Por ello es posible hallar en ella desde los remedios más tradicionales -no por ello conocidos- hasta novedosas técnicas sanitarias.

Discovery DSALUD, según su filosofía, no es revista de “enfermedades y fármacos”, sino que la investigación y la síntesis en pos de la plenitud y la serenidad es su lema. Esto quiere decir que no es revista solamente de salud física, también está comprometida con la evolución humana. Para ello, tratan con ojo crítico y abierto tanto la cultura occidental como la oriental, tomando lo mejor de cada una de ellas para utilizarlo en favor del lector.

 

Publicado por:
Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

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7 respuestas a Agua: Ingerir poca agua es causa de enfermedades

  1. ANA dijo:

    HOLA GLORIA!!!!!! Que bueno está esto del agua,sin dudas debe ser de está manera como dice el Dot,,, bueno dime como es la otra parte del agua que me comentaste pro telefono,donde lo busco!!!!!!!

    • ¡Hola, Ana!

      Estoy por publicar la otra parte, donde habla del agua alcalina. A cada litro de agua filtrada, le agregás una cucharadita de bicarbonato de sodio y 1/4 cucharadita de sal de roca. Tratá de tomar uno o dos vasos en ayunas. Dividí tu peso por 30 y te dará la cantidad de agua que tenés que beber en el día. No, durante las comidas: 20 minutos antes y dos horas después de almorzar o cenar. Ya publicaré la otra parte…. ¡Un abrazo!

  2. que el agua es vida para el ser humano

  3. Paola dijo:

    Hola Gloria!!!!!! Muchas gracias por esta y por toda la info que siempre publicas. Una pregunta dónde se consigue la sal de roca? Saludos

    • ¡Hola, Paola!
      ¡Gracias por tu comentario!
      Puedes conseguir sal de roca en cualquier dietética o almacén natural que venda los productos PRAMA o sal del Himalaya que no esté molida. La tienes que preparar vos misma, Es una sal líquida que se prepara con esa sal sólida. Fíjate en la página de Néstor Palmetti http://www.espaciodepurativo.com.ar y haz un cloc en CORRESPONSALES. Allí verás quiénes venden los productos de Plametti en Argentina. Pide: Sal Andina. Y si no, también tienes la sal rosada del Himalaya, también en trozos sólidos, para disolver. Esta sal es ¡¡¡muy saludable!!!
      ¡Abrazos!
      Gloria

  4. MARIA CRISTINA dijo:

    HOLAGLORIA. El agua de la llave contiene cloro las que sufrimos de hipotiroidismo no la debemos consumir rogaria me informara al respecto

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