17
ago
2011

Los zapatos del otro

Los zapatos del otro

  Nos cuenta Plutarco en una de sus historias, que en aquellos tiempos de la antigüedad había un romano que decidió separarse de su mujer abandonándola.Sus amigos le recriminaron por ello, pues no veían claros los motivos de aquel divorcio:
-¿No es hermosa?-preguntaban.
-Sí. Lo es. Y mucho.
-¿No es, acaso, casta y honrada?
-Sí. También lo es.
Extrañados, insistían en conocer el motivo que había llevado a su amigo a tomar una decisión tan extrema. El romano, entonces, se quitó un zapato y mostrándolo a sus amigos, preguntó:
-¿Es bonito?
-Sí. Lo es-dijeron ellos.
-¿Está bien construido?
-Sí. Eso parece-todos aprobaron.
Y entonces él, volviéndoselo a calzar, les aseguró:
-Pero ninguno de ustedes puede decir dónde me aprieta.
De ahí viene la típica frase que hemos oído alguna vez: “¿Dónde me aprieta el zapato?” Nadie puede saberlo sino el mismo que lo usa.
Nadie más que uno mismo puede estar en sus propios zapatos.
Los cheyennes, indios americanos, tienen una frase que encaja con lo expresado. Dice: “Para conocer a una persona, hemos de andar muchos kilómetros con sus propios mocasines”.
De ahí el respeto que nos han de inspirar las decisiones ajenas. Siempre corresponden a situaciones que desconocemos. Y es que no estamos en los zapatos de la otra persona.
¡Sepamos dónde nos aprieta el zapato! Pero evitemos juzgar dónde les aprieta a los demás.

Gentileza, Gissell Ceballos
www.vidapositiva.com

Publicado por:
Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

 

 

Enlace permanente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>