9
sep
2011

La carreta vacía

La carreta vacía

Alejandra caminaba con su padre cuando éste, de repente, se detuvo en una curva del camino. Después de un breve silencio le preguntó:

- Además del cantar de los pájaros, ¿qué oyes Alejandra?

La niña paró, aguzando sus oídos. Después de unos segundos respondió:

- Papá, estoy oyendo el ruido de una carreta que se acerca.

- Muy bien – respondió su padre -. Tienes razón, se está acercando una carreta vacía.

Alejandra, asombrada, preguntó a su padre:

- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la has visto?

Entonces el padre respondió:

- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía: por el ruido que hace. Cuanto más vacía está la carreta, mayor ruido hace.

Pasados los años, Alejandra se convirtió en adulta y, entonces, cada vez que veía a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de otros, siendo inoportuna o violenta,  presumiendo de lo que poseía, mostrándose prepotente y haciendo de menos a la gente, le parecía oír la voz de su padre diciendo:

- “Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.”

“La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo”.

Del blog: cuentosqueyocuento.blogspot

 

Publicado por:
Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

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2 respuestas a La carreta vacía

  1. Marta dijo:

    Me encantó la reflexión. Muy profunda.

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