10
jun
2012

Frutas: La manzana

La manzana: propiedades

 

Protagonista de primer orden desde que el hombre hiciera su aparición en el paraíso terrenal, la manzana es una legendaria fruta que ha perdurado a través del tiempo y hoy se estima que es la especie más cultivada en el planeta. Su origen aún se conserva incierto, pues si bien algunos autores sitúan su aparición hace 15.000 o 20.000 años en el Asia meridional, otros la refieren a las montañas de Cáucaso. No obstante, se sabe con certeza que en el siglo XII a. C., y bajo el imperio del faraón Ramsés III, la manzana ya era cultivada en los fértiles valles que tutelan el Nilo. Pero fue realmente hasta el siglo XVI, cuando los españoles difundieron su cultivo en el entorno iberoamericano, y un siglo después comienza a hacer su aparición en Norteamérica, Asia septentrional y Australia. No obstante que han sido identificadas cerca de 7.500 variedades de esta género en el mundo, una de las más difundidas es la especie perteneciente a la familia de las rosáceas o rosaceae, conocida con el nombre científico de Malus domestica Borkh.

 

En la manzana se encuentran presentes hidratos de carbono, fibra, potasio, magnesio, vitamina A, vitamina C, vitamina E, así como algunos flavonoides con reconocidas propiedades antioxidantes. Igualmente esta saludable fruta es rica en azúcares naturales que estimulan los ácidos para una buena digestión.

Antes de ingresar en el tema de las bondades que ella comporta para la salud, podemos decir que en razón a su efecto alcalinizante en el organismo, la manzana es una fruta que podemos comer a cualquier hora del día, toda vez que no genera incompatibilidades digestivas con otro tipo de alimentos. Gracias a su riqueza en sustancias antioxidantes como los flavonoides y la quercetina, la manzana es una fruta especialmente recomendada para prevenir las enfermedades degenerativas, así como los riesgos de accidente cardiovascular. Igualmente se advierte en esta fruta la presencia de un carbohidrato conocido con el nombre de pectina, una fibra soluble utilizada industrialmente como espesante y que conserva análogas propiedades al interior del organismo, toda vez que al actuar como captadora de agua en el proceso digestivo, hace más lento el vaciado intestinal, con lo cual resulta de gran ayuda para curar la diarrea.

 

Contiene adicionalmente la manzana una serie de aminoácidos esenciales como la cisteína, maravillosa sustancia que ayuda a eliminar las toxinas del hígado; la glicina con su generosa acción antiácida y favorecedora del sistema inmunológico; la arginina con su evidente aporte en el desarrollo muscular, así como en la reparación de los tejidos. Igualmente la arginina se constituye en una especial aliada de la glicina en lo que toca a la preservación del sistema inmune; le siguen la histidina con su efectiva acción vasodilatadora y estimulante del jugo gástrico, la cual brinda también una valiosa ayuda en la cura de la anemia, la artritis y los procesos ulcerosos; la isoleucina como promotora del crecimiento y reguladora del nitrógeno; la lisina encargada de generar anticuerpos, desarrollar tejidos y coadyuvar en la absorción del calcio; la serina, copartícipe con la glicina y la arginina en el fortalecimiento del sistema inmunitario; la valina, promotora del crecimiento infantil y aliada con la isoleucina en la regulación del nitrógeno, y finalmente la metionina, prodigioso aminoácido encargado de combatir el nocivo colesterol LDL.

 

Las personas que sufren de inflamación en la mucosa gástrica encuentran gran alivio en el consumo de la manzana, especialmente si se ingiere pelada y rallada. Esta privilegiada fruta también ha mostrado sus generosas virtudes en la protección del sistema urinario y en el fortalecimiento de la memoria. Además de eso, la manzana también promueve la salud de las arterias coronarias, protege los órganos de la visión, al tiempo que previene la formación de tumores.

 

Cada vez que saboreamos una deliciosa manzana, sin duda alguna le estamos aportando a nuestro cuerpo un mensaje terapéutico incomparable. Basta sólo conocer ese amplio portafolio medicinal en el que se destacan sus propiedades antiinflamatorias, laxantes, antidiarreicas, diuréticas, depurativas, antigripales, sedantes, hipotensoras, antifebriles, y anticancerígenas, para entender por qué esta legendaria y deliciosa fruta goza de tanta aceptación.

 

Algo que debe quedar latente y que indudablemente gravita en la buena salud de los adeptos a la manzana, es justamente el efecto alcalinizante que ella genera en el tracto digestivo, tema que veremos en detalle más adelante cuando tratemos la importancia del equilibrio ácido-básico. Quedan sin duda algunos aspectos pendientes por decir de esta fruta tan prodigiosa, como por ejemplo las infinitas virtudes de su derivado, el vinagre de manzana, al cual también nos referiremos en el aparte correspondiente.

 

Como puede verse, no es gratuita la extendida reputación de esta distinguida benefactora dentro de ese vasto conglomerado de las frutas y creemos que por fortuna es una especie que no necesita mucha difusión, pues ciertamente es bien conocida a lo largo y ancho del planeta.

 

Contraindicaciones o precauciones:

 

En razón a su abundante contenido de potasio, el consumo de la manzana no resulta muy aconsejable para las personas con problemas renales severos y que por ende están sujetas al control de este elemento en su organismo.

 

Extraído del libro:
“Frutas milagrosas”
Págs. 94, 95 y 96
Autor: Mauricio Bernal Restrepo
Bogotá, Colombia

 

Publicado por:
Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

 

 

 

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2 respuestas a Frutas: La manzana

  1. Agustina Martinez dijo:

    Gracias por vuestro magnífico trabajo

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