16
nov
2012


Soja:
Una suma de problemas

Por Néstor Palmetti

Más allá de las cuestiones sociales, toxicológicas, económicas y ambientales que surgen del cultivo de soja transgénica (99% de la producción nacional), el poroto de soja en sí mismo, aún si fuese orgánico y no transgénico, representa un grave problema para la salud humana, por la combinación de varios factores que trataremos de resumir.

Existe profusa y sólida evidencia científica de los problemas que ocasiona su consumo regular, por lo cual se invita a consultar la información y a verificar la sólida bibliografía disponible en la web [1], que no podemos reproducir por cuestión de espacio.


Nunca fue alimento base

En la China antigua apreciaban esta planta por su efecto fertilizante del suelo (fija nitrógeno). Recién durante la dinastía Chou (1134-246 AC), con el dominio de la técnica de fermentación, comenzó a consumirse el poroto, en forma de fermentados (tempeh, natto, miso, shoyu) que aseguran la completa inactivación de sus antinutrientes. Luego (siglo II AC) se comenzó a cuajar el puré de porotos cocidos (tofu), proceso que inactiva antinutrientes, aunque no totalmente.

En 1930 la soja representaba apenas el 1,5% de las calorías en la dieta china. En 1998 se precisó que los japoneses consumían 8g diarios de proteína de soja (dos cucharaditas), en forma de fermentados y condimentos. Un dato no menor: la soja utilizada antiguamente en Oriente era glicina, diferente a la que se cultiva actualmente (glicina max), que ha sido mejorada para obtener más proteína (y también más isoflavonas).


Virtudes ilusorias

A fines del siglo XX, una avalancha publicitaria, basada en “serios estudios científicos”, la aconsejaba como una panacea nutricional y terapéutica. A tal punto que propulsó la adopción del término “nutracéutico” (nutriente y fármaco a la vez) por parte de la industria. El consumo de soja era esencial para resolver los desordenes menopáusicos, bajar el colesterol, proteger el sistema cardiovascular, combatir el cáncer, paliar el hambre en el mundo y asistir a los carenciados.

Al mismo tiempo, la industria le encontró miles de aplicaciones, aprovechando su riqueza proteica, sus grasas saludables, su plasticidad industrial y su bajísimo costo. Hasta los idealistas bienintencionados pensaron que era la forma de reducir el consumo de proteína animal (vegetarianos) y evitar daños al medio ambiente (ecologistas). Pero rápidamente el mito se fue derrumbando.


Desorden nutricional

Si bien la soja posee alto tenor proteico, su valor biológico (49 frente al índice 100 del huevo) se ve limitado por deficiencia en aminoácidos esenciales azufrados (metionina, cisteína) y por la presencia de inhibidores de las proteasas (enzimas como la tripsina, necesarias para degradar su proteína). El factor inhibidor no se inactiva completamente con la cocción y los procesos industriales; sólo con lentos procesos de fermentación que van desde varios meses a 3 años. Las consecuencias: mala digestión, déficit de crecimiento, trastornos gástricos, agotamiento pancreático, carencia de vitamina B12…

Otro peligroso antinutriente es el ácido fítico, presente en otros granos pero de mayor concentración en la soja. Esta sustancia bloquea la asimilación de minerales claves (calcio, magnesio, hierro y especialmente el cinc). La cocción prolongada lo inactiva parcialmente, solo la fermentación lenta lo inactiva totalmente. Con el tofu (queso de soja), los orientales consumen también pescados o carne, lo cual contrarresta al ácido fítico; esto no ocurre en dietas vegetarianas con soja.

Las hemoaglutininas, que aglutinan los glóbulos rojos y reducen la absorción de oxígeno, son otros antinutrientes de la soja. Estas lectinas deprimen el crecimiento, generan coágulos sanguíneos y reacciones alérgicas, afectando también a los enterocitos (células de la mucosa intestinal) y por tanto disminuyen la absorción de nutrientes.

A nivel de minerales, la soja posee elevadas y problemáticas concentraciones de manganeso y fósforo. El manganeso es 80 veces más abundante que en la leche materna, y su exceso disminuye los niveles de dopamina, genera hiperactividad y falta de concentración (características del DDA infantil), espasmos, temblores y comportamiento violento.

El fósforo, mineral que en exceso también está asociado al déficit de atención infantil y a la fibromialgia, es un antagonista del calcio y por tanto un promotor de la osteoporosis. Recordemos que nuestro organismo necesita una relación ideal entre calcio/fósforo de 2,5:1 (índice presente en la leche materna), lejano al índice de la leche vacuna (1:1), pero totalmente desequilibrado respecto al índice de la leche de soja (0,4:1) o la harina de soja (0,35:1).

Otro factor de desorden nutricional en la soja, son sus azúcares indigeribles. Se trata de oligosacáridos (estaquiosa y rafinosa) que no pueden ser degradados por nuestras enzimas, generando las características flatulencias intestinales tras su consumo.


Las nefastas isoflavonas

Podemos decir que el mayor problema de la soja son sus publicitadas y abundantes isoflavonas (genisteína, daidzeína). Convertidas en una panacea terapéutica para las mujeres en menopausia, son en realidad uno de los aspectos más peligrosos del consumo de la soja y sus derivados.

Estos fitoestrógenos (mecanismos defensivos naturales de la planta en respuesta a plagas) ya habían sido identificados como problemáticos en animales, allá por los años 50, cuando todavía no se utilizaba en alimentación humana. Los estudios del Dr. Mike Fitzpatrick en Nueva Zelandia mostraban evidencias de trastornos endocrinos, infertilidad, leucemia y cáncer al incorporar soja en alimento de mascotas y animales.

Más tarde se demostró en Japón que apenas dos cucharadas diarias de poroto de soja, durante un mes, bastaban para generar hipertrofia tiroidea (bocio) y pancreática, reducción del timo (glándula comando del sistema inmune), hipotiroidismo, constipación, fatiga y letargo.

Esto fue refrendado luego por estudios ingleses y americanos. Una investigación del Kings College of London, mostró que la genisteína bloquea el paso de espermatozoides al útero, dificultando la concepción, por lo cual la profesora Lynn Fraser aconsejó no consumir soja a quienes desearan el embarazo. Otro estudio inglés demostró que consumir durante un mes 60g diarios de proteína de soja, afectaba el ciclo menstrual, efecto persistente hasta 3 meses después de abandonar la ingesta de la leguminosa.

La Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston puso en evidencia el negativo efecto estrogénico de la soja en hombres: disminución del conteo de espermatozoides, infertilidad, aumento de peso, dificultades perceptivas y baja de la libido. Esto confirma el uso de la soja en monasterios orientales, donde la consideraban útil para aplacar el deseo sexual.

La abundante investigación mundial dio sobradas pruebas de los efectos de las isoflavonas de la soja: inhibición de las hormonas esteroides (estradiol) y las hormonas tiroideas (T3/T4), desordenes del aparato reproductor, infertilidad, hipotiroidismo, tiroiditis autoinmune, cáncer tiroideo, daño hepático (cirrosis), problemas de conducta, deficiencia inmune, insuficiencia pituitaria, colon irritable, déficit de percepción y memoria, cáncer de mama…

Sin embargo la industria de la soja se las ingenió para ignorar esta fuerte evidencia basada en las consecuencias del consumo de bajas cantidades diarias de soja (dosis de riesgo: 0,5mg de isoflavonas por kg de peso). Por el contrario, florecieron campañas promoviendo el “saludable” uso de soja para bajar el colesterol (25g diarios de proteína aislada) o resolver problemas de menopausia (el doble de la dosis de riesgo).

Pero lo más grotesco tiene que ver con el gran desarrollo de fórmulas para lactantes, destinadas a bebés alérgicos a la leche vacuna, o vegetarianos. En pequeños organismos, estas raciones de soja (isoflavonas) equivalen a 16 veces la dosis de riesgo antes citada, ó 5 píldoras anticonceptivas diarias para un adulto, ó 1.000 veces más efecto estrogénico que la lactancia materna.

El Ministerio de Salud de Israel prohibió la fórmula para bebes a base de soja, tras 3 muertes de bebes y 7 daños cerebrales en pocos días. En Inglaterra la leche de soja ha sido desaconsejada en menores de 2 años y embarazadas. La Comisión de Alimentos del Reino Unido recomendó no exceder el consumo diario de 40mg de isoflavonas de soja en adultos; estos valores se alcanzan con apenas 20g de poroto ó harina de soja, ó 70g de tofu, ó 200cc de leche de soja ó 100g de brotes de soja.


Daños de procesamiento

Los agresivos métodos industriales necesarios para obtener derivados del poroto de soja, generan ulteriores problemas nutricionales. La obtención del aislado de proteína (SPI por sus siglas en inglés), ingrediente clave en muchos alimentos, es un ejemplo ilustrativo.

El poroto es atacado con una solución alcalina para quitar la cáscara; luego es precipitada mediante un lavado ácido y finalmente es neutralizada en una solución alcalina. El lavado ácido en tanques de aluminio, transfiere (lixivia) gran cantidad de este mineral al producto. La cuajada resultante se seca por aspersión a alta temperatura para generar un polvo de alto contenido proteico. Mediante extrusión a alta temperatura y elevada presión, se obtiene la proteína vegetal texturizada (TVP).

Pese a la alta temperatura, estos procesamientos no alcanzan a eliminar completamente el inhibidor de tripsina; en cambio, desnaturalizan la proteína (reduce los aminoácidos lisina y cisteína) y generan nitritos carcinógenos. El procesamiento alcalino también genera lisinoalanina, una toxina cancerígena.

Dado el fuerte sabor a poroto, se deben añadir saborizantes artificiales (glutamato monosódico en imitaciones cárnicas) y/o endulzantes. Por ejemplo, los ingredientes declarados de una leche de soja en polvo, son, en orden cuantitativo: jarabe de maíz, aislado de proteína de soja, aceite de soja parcialmente hidrogenado, azúcar, mezcla de vitaminas y minerales, maltodextrina, sal, sabores artificiales, mono y diglicéridos.

En experimentos alimentarios, el uso de SPI incrementa la demanda de vitaminas E, K, D, y B12, y crea síntomas de deficiencia de calcio, magnesio, manganeso, molibdeno, cobre, hierro, y zinc. El ácido fítico remanente en estos productos de soja inhibe fuertemente la absorción de zinc e hierro; los animales de laboratorio alimentados con SPI muestran órganos agrandados (páncreas y tiroides) y una mayor generación de ácidos grasos en el hígado [2].

El problema de estos derivados de la soja (SPI, TVP) es su omnipresencia en los más variados e insospechados alimentos, lo cual impide evitarlos. Encontramos aislado de proteína de soja y proteína vegetal texturizada en: bebidas, panificados, alimentos dietéticos, leches de soja, fórmulas infantiles, comedores escolares, golosinas, bebidas dietéticas, productos para deportistas, fiambres, imitaciones cárnicas, helados, productos lácteos, barritas de cereales, mayonesas, productos de comida rápida…

Además, estos derivados del poroto están forzosamente presentes en toda la cadena alimentaria, al ser la base de balanceados para cría animal intensiva (feed lot, estabulación, jaulas, piscinas). Por cierto que los animales alimentados con proteína de soja muestran los mismos problemas de salud que los humanos: déficit de crecimiento, hipertrofia de órganos, hígado graso, tumores…

En materia de aceites, los benéficos ácidos grasos esenciales de la soja (omegas 3 y 6) son desnaturalizados por presión, solventes y temperatura (hasta 270ºC en atmósfera controlada) de los eficientes procesos industriales, que requieren agresivos procesos de refinación para eliminar indeseables texturas y olores (neutralizado, desgomado, blanqueado, desodorizado) [3]. Los AGE solo se encuentran en aceites obtenidos de presión en frío, método “ineficiente” que extrae apenas el 20% de la materia grasa del grano.

El aceite de soja refinado se destina principalmente a la hidrogenación industrial (margarinas), proceso que permite modular texturas (de líquido a sólido) adecuadas a las más diversas exigencias de la moderna ingeniería de alimentos, con bajo costo y gran conservación (resultan estables grasas transaturadas).

En el procesamiento doméstico o artesanal, el tiempo necesario y el alto costo energético (horas de remojo y cocción), induce a buscar soluciones más “convenientes”. Por ello las pequeñas elaboraciones (milanesas de soja, tofu) hacen uso de la harina de soja cruda. En el caso de las milanesas, el poroto molido es apenas sometido a pocos minutos de hervor (confección) y un ligero dorado (consumo). Obvio que así se evitan las altas temperaturas y las nitrosaminas cancerígenas, pero los antinutrientes quedan intactos e indigeribles los nutrientes.

Como corolario, y más allá de esta realidad apabullante que puede sonar obsesiva, creemos necesario compartir un testimonio desgarrador, del cual fuimos involuntarios testigos años atrás. Un bienintencionado matrimonio de Córdoba que por entonces se proveía de nuestros porotos de soja orgánicos y no transgénicos, decidió criar a su bebé recién nacido, evitando alimentarlo con la problemática leche vacuna. Con paciencia, hacían caseramente su propia leche de soja para el niño. A los dos años nos cuentan desesperados, sobre el diagnóstico del bebé alimentado con leche de soja casera: cirrosis hepática y leucemia. ¿Hace falta más evidencia?

[1] Ver “Por qué debe evitarse la soja” de Sally Fallon y Mary G. Enig, en http://www.axel.org.ar/articulos/nutricion/soja/evitarsoja1.htm

[2] Rackis, Joseph, J., “Biological and Physiological Factors in Soybeans”, Journal of the American Oil Chemists’ Society 51:161A-170A, January 1974 – Rackis, Joseph J. et al., “The USDA trypsin inhibitor study”, ibid.
[3] Ver apartado “Los aceites procesados”.

Del libro “Nutrición Depurativa”
Autor: Néstor Palmetti

Extraído de:
http://espaciodepurativo.com.ar/problemas_alimentarios/soja.php

Publicado por:
Gloria de los Ángeles Espíndola
www.unmundodebrotes.com

 

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18 respuestas a Soja: Peligroso poroto

  1. Silvia dijo:

    Increíble! Sólo conocía la parte de las isoflavonas. Me encanta el blog. Muchas gracias por ofrecer siempre información tan interesante. Un saludo desde España.
    Silvia

  2. Este dijo:

    Hola yo soy consumidora habitual de la leche de soja y me quedo asustada con este artículo. Me gustaría saber por qué otro tipo de leche se puede sustituir.
    Gracias

  3. Este dijo:

    Muchas gracias Gloria, la probare a ver q tal. Pero ¿se puede preparar en casa?

  4. celia dijo:

    Hola, no se que te pasa con la soja, yo podria mostrarte otros estudios que son tambien serios .soy médica, pero mas que nada lo digo porque he consumido soja durante años y nunca me senti tambien como en la epoca en que lo hacia (soy vegetariana , casi vegana)

    asi que cuidado! no se que intereses puede haber tras esas monografias, pero me parece que lamentablemente no se puede tomar todo tan al pie de la letra

    saludos

    Celia

    • ¡Hola, Celia!
      ¡Gracias por visitar mi blog y por dejarme tu comentario! No importa el disenso; lo importante es la comunicación, el trato respetuoso y educado.
      A través de este blog, Celia, yo he decidido compartir mi experiencia sobre depuración corporal y alimentación viva porque he recuperado mi salud, después de muchísimos años. Y también comparto información que considero puede serles útil a otros seres humanos que están transitando el mismo camino o que, más allá del problema puntual de salud, deseen depurar su organismo y comenzar una nueva etapa con una alimentación más fisiológica, más viva, más alcalina, con más oxígeno. Y elijo publicar artículos (como éste de la soja y ¡tantos!) de gente a la que conozco, como Néstor Palmetti, por ejemplo (la mayoría de los artículos publicados en este blog pertenecen a alguno de los libros de Néstor Palmetti, para mí, uno de los referentes más importantes y serios del Naturismo en Argentina). He asistido a nueve de sus talleres, porque es tanta la información que despliega en ellos, que no me fue suficiente un taller. Además, de la mano de él hice mi depuración corporal y entré al camino de la alimentación viva, y ¡he recuperado mi salud!
      Yo no soy profesional de la salud, Celia, pero leo mucho y asisto a charlas, talleres y conferrencias que me han abierto la mente y me han permitido discernir acerca de lo que debo hacer por mi bien¿Lo has escuchado a Néstor Palmetti? ¿Asististe a alguno de sus talleres? Si no lo has hecho, estoy segura de que te gustará hablar con él, sobre todo porque eres médica. Palmetti no es médico, pero sabe ¡tanto!; tiene ¡tantos fundamentos! que deja estupefacto al profesional más idóneo. Y ante las evidencias, uno se queda sin palabras.
      El Dr. Gabriel Cousens también habla de la soja en su libro “Hay una cura para la diabetes” (pág. 184-185-186-187-188-189). El Dr. Cousens vuelve a La Argentina en el 2013, después de tres años y, seguramente, hasta podrás hablar con él si te lo propones.
      ¿Qué puedo decirte yo, aparte de lo que ýa está escrito en este artículo y en otros similares que tengo para publicar?
      Vivo en zona sojera, donde veo cómo derraman el glifosato por doquier. Y no es sólo el glifosato: El 90 % de la soja está modificada genéticamente. Y no creo que dudes acerca del daño que causan los transgénicos (sobre todo maíz, trigo, soja).
      Y fijate que consumo, todavía, salsa de soja, porque creo que es lo MENOS dañino (es un fermento). Hay muchos maestros de alimentación viva a cuyos talleres he asistido, que no aconsejan ni siquiera la salsa de soja.
      Yo estoy muy tranquila con lo que publico, Celia. Y no es mi intención generar una polémica. Yo tomo mi blog como una ocupación seria a la vez que me entretengo y me pongo en contacto con mucha gente que necesita comunicarse. He sido directora de escuela y como tal me he jubilado. Y con la misma seriedad con que he asumido mi rol de directora, asumo hoy este rol de ser dueña y administradora de mi blog Un Mundo de Brotes.
      Agradezco mucho tu comunicación respetuosa y te aclaro que por esta razón te he respondido. A los que se comunican con soberbia , altanería y groseramente, no les respondo.
      ¡Hasta cualquier momento!
      ¡Abrazos!
      Gloria

  5. Alejandra D dijo:

    Hola Gloria!
    Quería agradecer el artículo. Aunque sabía que la soya es indigesta, y personalmente la desaconsejo siempre, no sabía los detalles de este anti-alimento. Increíble saber todo lo que nos esconde la industria alimentaria… la pregunta es, ¿cuánto más?
    Muchas gracias y saludos desde Chile!

    • ¡Hola, Alejandra!
      ¡Gracias por visitar mi blog y por dejarme tu estímulo amoroso!
      Hay mucho por aprender sobre la soja, Alejandra. Para mí, desde que la he suspendido de mi dieta, se me solucionaron muchos problemas (claro: unido a una buena depuración corporal).
      ¡Abrazos!
      Gloria

  6. Robert dijo:

    Hola Gloria. Hace 4 meses entre en el Gimnacio para estar en forma y estoy tratando de alimentarme adecuadamente y consumir el mayor número de proteínas para poder aumentar mi masa muscular. El entrenador del gym me dijo que lo que debo de hacer después del entreno es tomar leche de soja , que es la proteína que el cuerpo asimila muy rápido, la he tomado hace tres días y me he dado cuenta que me llena de gases , no se sí porque a la vez mis desayunos los elaboro a base de kefir , no se sí estos dos alimentos son compatibles ? Y es por eso que me producen los gases, ya que antes de tomar la soja no los tenía. Buscando en la web me encontré con este artículo y me he quedado sorprendido de lo perjudicial que puede llegar a ser. Necesito tu consejo ya que estoy muy acostumbrado a beber leche desnatada todos los días , y no se conque sustituiría. Un amigo me aconsejo que suprimiera la leche , he disminuido mi consumo a una taza por día y a 200ml de kefir . Que debo de tomar para sustituir la leche ? Y qué opinas del kefir , ya que la soja definitivamente luego de leer esto la quitare de raíz .
    Espero tus comentarios …saludos desde Sevilla

    • ¡Hola, Robert!
      De acuerdo con mi experiencia y con la información seria que circula sobre lácteos, soja, etc. considero saludable dejar de consumir lácteos y derivados, como así también cualquier alimento ensuciante, como la soja, el trigo, el maíz (transgénicos), etc.
      Los lácteos no necesitan ser reemplazados. Hay que descartarlos de nuestra dieta diaria. Sólo deben beber leche materna, los bebés que se están amantando. Después del destete, ya no necesitamos más leche. Por lo tanto, no deberías preocuparte por ello. En todo caso, si te apetece mucho beberla, toma leche de semillas o de frutos secos. La leche de almendras es muy alcalina y muy nutritiva, además de fácil de preparar.
      El consumo de kéfir ¡muy saludable! ¡NO LO DEJES!
      Recuerda siempre que cuantos más alimentos con oxígeno (frutas, verduras, semillas, lo más crudo posible) consumas, mejor entrenarás, ya que tendrás mucha energía.
      Comunícate, en España, con Irene Bueno. Ella te orientará ¡de maravillas! Irene está en el grupo de Facebook “Raw Vegan Spain”.
      ¡Abrazo enorme desde Argentina!
      Gloria

  7. Luis dijo:

    Dios!! No sabía que la soja fuera tan perjudicial. A propósito, con referencia a una anterior vez que escribí un comentario sobre que mi país no tiene mar, soy de Bolivia. En mi medio consumimos bastante la leche de soja, también el aceite, tofu, y diversos preparados donde se reemplazan a la carne con soja (gluten), como ser albóndigas, hamburguesas y otros preparados. Gracias de nuevo por tu blog y todo lo que informas a través del mismo.

    • ¡Hola, Luis!
      ¡Gracias por comunicarte! Es muy importante que estemos bien informados. Yo también estuve bastante “desinformada” en cuanto a la soja y a muchos temas que tienen que ver con la alimentación CONSCIENTE.
      Continúa informándote por tu bien y el de tus allegados.
      ¡Abrazos desde Argentina!
      Gloria

  8. Rosamel dijo:

    Muchísimas gracias, Gloria, por esta valiosa información :)

  9. Jaroman dijo:

    Hola GLORIA….!!
    Gracias por tan buenos y ricos comentarios…enhorabuena..!!
    He leido atentamente el articulo de la SOJA y me ha parecido muy interesante y me gustaria tenerlo en cuenta para decidir si sigo tomando Soja o mejor seria no incluirlo en mi dieta habitual.
    Soy varón de 54 años y desde hace tiempo me tomo a diario 2 perlas de 1.200mg de LECITINA DE SOJA, repartidas una al desayuno y otra a la comida.
    Son de laboratorios Pinisan e indica que son del tipo: “ip”(me dijeron que eran las mejores) y además en la etiqueta indica que tienen para 100gr.: Proteinas 17gr, Hidratos de carbono 7,5 gr y grasas 75gr (que me parece muchisimo)….
    En mi caso sufro de sobrepeso y mantengo una dieta sana y hago ejercicio a diario; pero peso 106 Kgr y no logro bajar…
    Si pudieras contestarme me gustaria consultarte 2 cosas por favor:
    -Debo entender que las perlas estan incluidas en el mismo grupo de la Soja que comentas tan perjudicial..??
    -Es posible que sea este nutritiente el que no me deja adelgazar mi sobrepeso..??

    Aprovecho para Felicitarte por tu blog de Brotes Verdes y ojala encuentres un momento para responderme.. GRACIAS ANTICIPADAS y que seas Feliz..!!!

    • ¡Hola, Jaroman!
      Lamento informarte que no soy profesional de la salud. Comparto toda información que considero saludable, pero ello no significa que soy especialista en el tema. Si quieres tener información idónea para tu pregunta, te pido te comuniques con Néstor Palmetti, a quien puedes escribirle: info@espaciodepurativo.com.ar
      ¡Lo mejor para ti!
      ¡Abrazos!
      Gloria

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